Adorar es entrar en la presencia del Señor, que, por amor a mí, se hace pequeño y alcanzable; adorar es reconocer que sólo Dios es Grande y que sólo en Él está el sentido de mi vida; adorar es hacer silencio para escucharle en medio del ruido del mundo y de mi ruido interior; adorar es hablar de corazón a corazón con el único Dios, que es Padre, Hijo, y Espíritu Santo, que es la Verdad e ilumina mi verdad.
Has entrado hasta aquí, porque el Padre está buscando adoradores (cf. Jn 4,23), y el Maestro está aquí y te llama (cf. Jn 11,28), tú debes decirle: maestro dónde vives (cf. Jn 1,38) y él te responderá venid y ved (Jn 1,39) y se cumplirá lo de aquellos dos discípulos: ellos vieron dónde vivía y permanecieron con él (cf. Jn 1,39).
- Escoge y dedica al menos una hora de la semana, del tiempo que te da el Señor y comprométete a esta cita amorosa semanalmente.
- Escoge el día y la hora que quieras, no importa si hay uno o más adoradores.
- Si quieres y puedes, escoge un horario en donde veas que hay un solo adorador, o preferiblemente, escoge en el que no hay adoradores.
Aquí están todas las posibilidades para ti.
En este espacio puedes registrar tu horario de asistencia de la capilla de adoración perpetua.