Seleccionar página
SAN AGUSTIN DE HIPONA

Agustín nace en Tagaste (Norte de Africa), el 13 de Noviembre del año 354. Sus padres fueron Patricio, no creyente, y Mónica, ferviente mujer de Fe. Agustín, un niño y adolescente inquieto, realiza sus estudios en Tagaste, Madaura y Cartago.

La adolescencia de Agustín fue muy agitada, según las ofertas sociales de la época. A los 17 años comparte su vida con una joven de su edad y nace su hijo Adeodato.

El año 371 muere su padre Patricio. Agustín ya se ha ganado la admiración por los talentos mostrados en el campo de la Retórica. Agustín regresa de Cartago a Tagaste a los 19 años para desempeñarse como profesor de Gramática. Es un buen maestro y un iniciado en las doctrinas del Maniqueísmo, una secta filosófico-religiosa de la época conducida por Manes.

Agustín, no satisfecho con el entorno que vivía, decide marchar a Roma y Milán como maestro de Retórica. Agustín, en la Sede del Imperio, comienza a visitar asiduamente la Catedral, atraído por la fama de Orador que tenía el Obispo Ambrosio.

Las palabras del Obispo Ambrosio van derrumbando en Agustín el mito de la doctrina Maniquea. Su incesante búsqueda de la verdad lo lleva a entrar en diálogo con Simpliciano, Ponticiano y otros cristianos que han dejado todo para vivir según su Fe en Dios, la única Verdad.

En Casiciaco, finca de uno de sus amigos, Agustín se da un tiempo de meditación con sus amigos, teniendo como guía la Biblia. Es en este tiempo cuando sucede en él la experiencia de Conversión a la Fe católica y se prepara para el Bautismo, que lo recibe de manos del Obispo Ambrosio, en la Catedral de Milán, en la Pascua del año 387.

Agustín tiene 32 años de edad y su ideal es, a partir de ahora, conocer a Dios para amarle y servirle en sus hermanos, construyendo Iglesia. Vuelve a su tierra natal para fundar la Comunidad de los buscadores de la Sabiduría, Dios, única fuente de Plenitud.

Agustín, de vuelta a su patria, en el puerto de Ostia, cerca de Roma, ve partir a su madre Mónica, ella feliz de ir a la Casa del Padre, pues su hijo ya está en el camino de su seguimiento.

De vuelta a Tagaste lo primero que hace es repartir su herencia entre los necesitados y abre un Monasterio donde comparte la vida de búsqueda de la Sabiduría con sus amigos que ya son amigos de Dios y lo acompañaron en su camino de encuentro con Dios.

Pronto se convierte en el consejero de todo el pueblo que lo buscaba con ansia por su trabajo de buen Pastor. El año 388 muere su hijo Adeodato, adolescente. Agustín en su búsqueda de hermanos para dar forma a la Comunidad de vida Monacal, viaja a Hipona donde era Obispo Valerio, de avanzada edad. Conocedor de las virtudes de Agustín, el Obispo Valerio escuchando el pedido de su pueblo para que lo consagre Obispo, llama a Agustín para que asuma el Ministerio, él accede con temor y temblor ante tan grande responsabilidad.

A los 42 años de edad, después de la muerte de Valerio, asume la Sede convirtiéndose en el Obispo de Hipona. Agustín, desde su Ministerio Episcopal, empieza a formar a su pueblo en la vida de Fe. Su pluma prolífica empieza a entregar sus enseñanzas  a través de sus múltiples Obras escritas.

Hacia el año 389 sale a la luz el libro de Las Confesiones; dos años más tarde inicia la redacción del Tratado sobre la Trinidad y en el año 413 publica La Ciudad de Dios. Agustín rebate con clarividencia las falsas doctrinas de la época como el Donatismo, cuyo mentor era Donato.

A los 76 años de edad, cuando Genserico con los vándalos atacan el Norte de África, Agustín deja sus escritos y su trabajo de buen Pastor al cuidado de sus Amigos, los Monjes, para retirarse a la casa del Padre Dios, único Bien que llenó sus ansias de Felicidad y a quien reconoció en sus hermanos aquí en la tierra. El 28 de Agosto del año 430, Agustín rodeado de amigos, entrega su vida al mejor Amigo, Dios. Agustín es reconocido como: Padre y Doctor de la Iglesia, Doctor de la Gracia y Obispo de Hipona (354-430).

HIMNO INSTITUCIONAL

            CORO
            Juventud, tesoro y promesa,     
            a la luz de la aurora en pie:
            recibe en la frente serena
            la unción de la ciencia y la fe.

            Renuevo de próvida estirpe
            que libre estandarte ganó,
            a la Patria haremos mañana
            victoriosa guardia y honor.

            ESTROFA
            Cervantes, gran caballero,
            prende el fuego del ideal:
            virtud y letras, cristiana ciencia
            que a la tierra renovará (bis).

            CORO
            Juventud, tesoro y promesa,
            a la luz de la aurora en pie:
            recibe en la frente serena
            la unción de la ciencia y la fe.

            Juventud, tesoro y promesa,
            celebra con cálida voz,
            el libro, que es urna sagrada
            la cruz, que es divino blasón.

            ESTROFA
            Cervantinos, arda la llama,
            de este nuestro sublime fin
            y sigamos las rutas eternas,
            que trazó el inmortal Agustín.

            Letra (última versión): P. Felix Merino Pér
ESCUDO INSTITUCIONAL

logo_standar

Forma.
Circular. La franja externa, con fondo verde, lleva el nombre del colegio: LICEO DE CERVANTES. El círculo interior lleva una lámpara dorada de aceite encendida, una cruz de brazos iguales y unos rayos amarillos y rojos que parten de la llama que expide la lámpara.

Significado.
La cruz da a entender la profunda convicción cristiana del colegio. La lámpara simboliza la fe encendida de los educadores y los educandos. Los rayos recuerdan una frase cristiana: “vosotros sois la luz del mundo” y hacen referencia a la trascendente misión de los cervantinos.

METAS INSTITUCIONALES

BANDERA1

Forma.
Nuestra Bandera se encuentra dividida en cuatro sectores rectangulares iguales, con los colores amarillo y rojo alternados.

Significado.
Son los colores de la Bandera de España, Madre Patria, a la cual amaban profundamente, tanto Jesús Casas Manrique, fundador del colegio, como su padre, José Joaquín Casas, educador insigne y prohombre de las letras colombianas.